Por el derecho a decidir

Que Chile se encuentre cerca de salir del reducido listado de países del mundo donde no se permite la interrupción del embarazo en ninguna circunstancia y que nos acerquemos un paso más hacia el ejercicio de derechos humanos de niñas, jóvenes y mujeres, es sin lugar a dudas un motivo de alegría.

Este paso obedece a la lucha histórica de las organizaciones feministas y de derechos humanos que no han claudicado y que renuevan su compromiso de seguir adelante hasta que el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres constituya una realidad en nuestro país. Sin el trabajo constante y valiente de estas organizaciones hoy nos encontraríamos en otro escenario.

No obstante, como parte de la Mesa de Acción por el Aborto manifestamos nuestra preocupación frente a las restricciones que impone la Ley de Aborto en 3 Causales, convirtiéndose en una carrera de obstáculos para las niñas, jóvenes y mujeres.

Nos preocupa fundamentalmente la situación de niñas y adolescentes que son violadas, y que como producto de esa violencia se encuentran en situación de embarazo, ya que tal como está la ley, deberán enfrentarse a una serie de trabas y correr contra el tiempo para acogerse a la normativa.

Lo decimos porque de acuerdo al anuario estadístico del Poder Judicial del pasado 2016: 1 de cada 3 mujeres sufre o ha sufrido violencia sexual en Chile. El 66% de las embarazadas por violación tiene menos de 18 años, mientras que el 12% menos de 14 años y el 7% menos de 12 años. El 84,7% de las víctimas de abuso sexual infantil son niñas y mujeres adolescentes.

Pese a su insuficiencia, la ley busca entregar la posibilidad de decidir a las mujeres que se encuentren en alguna de estas tres causales de seguir adelante con su embarazo o interrumpirlo. No es una ley que obliga, es un marco regulatorio que reconoce que la decisión forma parte del derecho de las mujeres, al menos en estas tres causales.

Llamamos a todos los sectores a pensar en estas crueles cifras y a actuar en favor de los derechos humanos de las mujeres, porque más allá de su opción religiosa o ideológica, de lo que hoy se trata es de darles la oportunidad a niñas, jóvenes y mujeres de vivir una vida plena, sin maternidades forzadas, bajo un acceso seguro  y de calidad a la interrupción del embarazo.

Desde APROFA reafirmamos nuestro compromiso en hacer realidad los derechos sexuales y reproductivos para todas las personas que viven en nuestro país, sin distinción de ninguna clase.

Débora Solís
Directora Ejecutiva de APROFA