Este no es el principio ni el final

Esta semana en Chile hemos vivido un hito en la historia de la lucha por los derechos de las mujeres, como institución participamos activamente en las presentaciones para solicitar la ratificación de la legislación en el Tribunal Constitucional, de la misma manera que hemos estado casi tres años acompañando este proyecto de Ley de Despenalización del Aborto en Tres Causales.

No obstante, bien sabemos que este paso no significa otra cosa que la recuperación de un mínimo derecho arrebatado en el ocaso de la Dictadura. Esta recuperación es una deuda que debemos ofrendar a tantas mujeres y niñas que durante estos largos 27 años han debido arriesgar sus vidas para sobrevivir. Es una deuda de hermandad que debemos recobrar.

Este no es el principio de la lucha para que las mujeres podamos decidir sobre nuestros cuerpos y ejercer nuestros derechos como personas, porque han habido mujeres que contribuyeron y mucho para que estemos hoy en esta página de la historia. Sabemos que este no es el final, que aún nos queda un largo camino por delante y que organizaciones cono APROFA no descansaremos hasta lograrlo.

¿Queremos escuchar al Tribunal Constitucional anunciando que vamos a contar con Ley de Aborto Terapéutico en Tres causales nuevamente en Chile? ¡Claro que queremos!  Queremos recuperar un derecho ganado que el dictador nos arrebató y que los gobiernos siguientes nos han negado.

No queremos que ninguna niña, joven o mujer adulta tenga que pasar por la indignidad de que en situaciones tan extremas y dolorosas como éstas sean otros quienes deciden acerca de sus cuerpos y de sus destinos de vida. Sí, se trata de la posibilidad de decidir de las mujeres. Ni más ni menos.

Cualquiera sea el fallo del Tribunal Constitucional, nuestro horizonte estará intacto. No vamos a bajar los brazos, tenemos la alegría, el compromiso y la convicción para ir por más. Queremos el derecho pleno de las mujeres en todos los aspectos de sus vidas. Queremos que los derechos sexuales y derechos reproductivos de las mujeres no constituyan una moneda de cambio para nadie. Son nuestros derechos y queremos ejercerlos todos en plenitud. Nuestra decisión es también nuestra libertad.

Débora Solís

Directora Ejecutiva APROFA