Leonel Briozzo: “Queríamos profesionales de la salud comprometidos con la salud de las mujeres”

Los días 4, 5 y 6 de octubre, el médico uruguayo visitó nuestro país, invitado por APROFA e IPPF/RHO para trabajar con expertos y expertas nacionales del ámbito del derecho, la salud y las ciencias sociales, quienes implementarán la Despenalización del Aborto en Tres Causales en Chile.

El ex Subsecretario de Salud Pública de la República del Uruguay, lideró en su país la despenalización del aborto, abogando por mirar la interrupción del embarazo como un tema de salud pública, y bajo la consideración del pleno ejercicio y respeto de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.

En medio de las jornadas de trabajo, conversamos con Briozzo sobre las proyecciones e implicancias de la nueva normativa en nuestro país.

¿Cuáles son las similitudes y diferencias de la normativa uruguaya con la normativa chilena?

La normativa que tiene Chile es una ley de despenalización del aborto por causales, valora tres causas para la interrupción del embarazo que son el riesgo de vida de la mujer, las malformaciones fetales incompatibles con una vida extrauterina digna, y la violación.

En el Uruguay, a diferencia de esta legislación, no tiene causales, es solamente por la voluntad de la mujer que la exprese ante el equipo de salud, cualquiera sea la causa que alegue, no es la causa lo que la habilita sino la decisión de ella, son dos formas distintas de ver el derecho de decisión de la paciente.

¿Cómo se trabajó la despenalización socia del aborto y la comprensión del tema como un derecho humano en su país?

Yo creo que en Uruguay todo es progresivo, no hay nada que se dé abruptamente. En todo el proceso que hubo entre el año 2001 y el 2012, hubo un cambio de la percepción social del pueblo uruguayo con respecto del tema del aborto, y en realidad desde el 2012 lo que coincidieron fueron tres actores preponderantes para que pudiera lograrse el éxito de la ley.

El primero fue un movimiento social de mujeres y de feministas que venía trabajando hace muchísimos años, desde la salida de la dictadura del año 83’, 84’, 85’ del siglo pasado en el cual permanentemente mantuvieron este tema como un tema de agenda, pero no solo de las mujeres sino del movimiento social, tuvieron la gran capacidad de introducir este tema dentro de la agenda del movimiento de los trabajadores, dentro de la agenda del movimiento estudiantil, dentro de la agenda del movimiento social en general, por lo tanto no fue una reivindicación aislada del resto de las reivindicaciones en post de una sociedad más justa y libre, que era y que es lo que buscamos.

En segundo lugar, y a diferencia de la mayoría de los países de América Latina, hubo un sector profesional muy fuerte que se apropió de este tema y que lo llevó adelante, con ideas innovadoras como la prevención de riesgo y daño, y hay un grupo multidisciplinario y muy comprometido integrado por ginecólogos, médicos generales, parteras, psicólogos. Se llevó adelante y proporcionó un discurso político nuevo que era posicionar al profesional de la salud como un agente de transformación social. 

La verdad, esa característica le dio una gran fortaleza a esa propuesta que ya venía con el movimiento feminista, nosotros reivindicamos otro derecho, que es el derecho a la atención de salud, no queríamos profesionales de la salud feministas, queríamos profesionales de la salud comprometidos con la salud de las mujeres, sea feminista o no.

El tercer elemento fue la presencia de un presidente de la republica que se jugó por este tema que fue José Mujica, cuando empezó su gobierno dijo que no quería que la mujer muriera por el aborto en el Uruguay, y en lo personal, fue quien me dio el respaldo político para que yo implementará los cambios que a mí me parecieran adecuados para la despenalización del aborto.

¿Cómo queda establecida la figura de objeción de conciencia en la legislación uruguaya, y a qué nivel sucedió, cuantos médicos objetaron?

La objeción de conciencia de Uruguay está abalada, como está la mayoría de los países del mundo, es una decisión personal e individual, nunca puede ser algo grupal, además de individual debe basarse en motivos de índole moral y religioso o filosófico, es decir, motivos que tiene que ver con la conciencia de la persona. En ese sentido la objeción de conciencia la seguimos considerando que es un derecho pero siempre subsidiario al derecho de las mujeres a decidir, por lo tanto si no hay otro profesional, es este profesional quien tiene que asesorar aunque sea objetor de conciencia.

Una de las cuestiones que más se discutió fue la posibilidad de que la objeción de conciencia sea progresiva, es decir, que puede haber médicos que dan objeción de conciencia para realizar procedimientos instrumentales con embrión o feto vivo y otros que hagan objeción de conciencia para recetar los fármacos para el aborto.

Lo que tuvimos en cuenta al momento de la reglamentación fue buscar el menor impacto posible de la objeción de conciencia sobre todo en el 2012, cuando tuvimos que implementar la ley, por eso planteamos que en la reglamentación de la ley que la interrupción del embarazo se empiece por medios medicamentosos, que son medios como por ejemplo el misoprostol, y por eso se logró que hubiera una gran adherencia de la mayoría de los profesionales, porque esto no implicaba que el profesional hacia el aborto sino que el profesional asesoraba y acompañaba a la mujer, ayudarla y prescribirles los fármacos, acompañando ese proceso, pero es la mujer la que decidía y se hacia el aborto.

Nosotros creemos que es una experiencia que tiene que ser generalizada, en América Latina y en general el tercer mundo, porque implica un cambio histórico de los profesionales de la salud que pasan de ser efectores directos de la interrupción del embarazo a ser profesionales que están acompañando un proceso, proceso que esta hecho por la propia mujer.

El porcentaje de objetores de la conciencia en Uruguay fue aproximadamente de un 30% de los cargos de los ginecólogos en todo el país, concentrado en el algunos sectores sobre todo en algunos departamentos del interior del país, con una fuerte presencia de la religión católica y protestantes donde la estima del aborto es mayor, allí fue donde observamos más objeción de conciencia.

¿Qué opina de la figura que se está dando en Chile, donde instituciones completas han decidido objetar?

Bueno, en Uruguay también se dio eso, porque la ley permitía lo que se denomina objeción de ideario y hay dos instituciones en el Uruguay que se acogieron a ella, el círculo católico y en hospitales evangélicos, en lo personal no estoy de acuerdo.

No estoy de acuerdo con muchas cosas que dicen las leyes uruguayas, yo no estoy de acuerdo con que hay que esperar 5 días de reflexión, no estoy de acuerdo que la mujer tenga que ser vista por todo un equipo de profesionales, no estoy de acuerdo con que sean los ginecólogos solamente los que acompañen en este proceso, pueden ser otros médicos, podrían ser las parteras.

La objeción de ideario yo creo que no tiene lugar para la conciencia, que es el último resguardo de persona, es del individuo no de las instituciones.

En tu visita, ¿Qué te ha parecido el proceso de implementación de nuestra ley ahora en Chile?

He sido invitado por APROFA y también tuve una invitación por el colegio médico, que mucho agradecí, para participar hoy en la mañana en un seminario, me estoy informando cómo es y por supuesto que toda la experiencia que tengo y que he desarrollado está a las órdenes de un proceso que vengo siguiendo hace muchísimos años. Hace 10 años que estoy continuamente en varios países de América Latina, siguiendo los diferentes procesos un poco desde la visión de un país que pudo lograr por una serie de peculiaridades y un avance en términos de derechos sexuales y reproductivos -y en particular en el aborto-, impresionante a nivel mundial.

En Uruguay, ¿qué efecto ha tenido la despenalización del aborto en los indicadores sobre la mortalidad materna?

La mortalidad en Uruguay es muy baja, era muy baja, y con el modelo de reducción de riesgos y daños, desde el 2001 hasta el 2012, ya se había logrado disminuir muchísimo la mortalidad por aborto, y en cuanto con la despenalización lo que esperamos es sustentabilizar ese cambio y lo venimos logrando porque realmente las muertes maternas que ha habido han sido en estos 5 años dos y de mujeres fuera del sistema de salud, o sea realizándose abortos ilegales, porque la ilegalidad sigue existiendo aun luego de la despenalización en todo los países del mundo, y también en el nuestro.

Lo que hemos logrado también es sustentar una modificación en cuanto a la disminución del aborto, Uruguay es el país que tiene menor cantidad de abortos cada mil mujeres entre 15 y 44 años, que es así como se miden y hemos sustentabilizado ese bajo número, también por la implementación de la ley, o sea, si usted está en contra del aborto y usted quiere disminuir la muerte materna y el número de abortos, lo mejor que puede hacer es despenalizar el aborto.

Por último, ¿cuál es su opinión con respecto a la labor de organizaciones como APROFA que apoyan la implementación de esta legislación?

Son fundamentales, APROFA en particular como filial de IPPF acá en Chile, es una institución clave en la implementación de los servicios y la capacitación de los profesionales, en la difusión y en el soporte de todas las políticas públicas de Gobierno y cuenta obviamente con todo mi apoyo.

Además, como integrante de asesores de la IPPF estoy muy vinculado con la institución a nivel regional y creo que ese rol lo desarrollan en gran parte de América latina así como es importante el rol de las asociaciones profesionales, en otro sentido del colegio médico que hoy participé, y bajo el liderazgo de su presidente realmente fue un seminario muy bueno sobre objeción de conciencia y el resto de los colectivos que se vinculan con esta temática.