En Chile los jóvenes apoyan ley de aborto terapéutico.

Los años 2014 y 2015 serán recordados en Chile como un periodo de grandes transformaciones a nivel social y político. Muchas reformas, incluyendo la garantía de la educación gratuita y el acuerdo de unión civil para parejas hétero y homosexuales, entre otras, son claros ejemplos del fin de los aspectos más conservadores heredados de la dictadura de Augusto Pinochet. No obstante, cuando la discusión política se centra en temas de aborto, diversos actores de la sociedad enarbolan banderas de oposición, con argumentos basados en la religión, la ética y/o la moral más tradicional.

Las estadísticas hablan de un número elevado de abortos ilegales en Chile; si bien el Ministerio de Salud estima esta cifra en más de 17.000 interrupciones en 2012, los expertos estiman que la realidad triplicaría dicha cifra. A lo anterior, se debe añadir la inequidad de acceso al aborto seguro, pues aquellas mujeres con ingresos altos pueden conseguirlo por viajar al extranjero o por medio de contactos con médicos que hacen el procedimiento en clínicas o consultas privadas, el cual podría llegar a costar más de $6.000 USD; cabe destacar que lo anterior además fue discutido en la prensa por la ahora ex-Ministra de Salud, Helia Molina, razón por la cual se le pidió la renuncia desde el gobierno. En el otro extremo, mujeres que no pueden pagar los altos costos de un aborto seguro en el país, ni viajar al extranjero para realizarlo, recurren a prácticas peligrosas e inseguras, sin profesionales capacitados para realizar el procedimiento. Esto genera un riesgo evidente e importante para la salud y bienestar.

Hace un mes, la Presidenta Michelle Bachelet presentó un proyecto de ley para decriminalizar el aborto en tres causales: violación, malformación del feto y cuando la vida de la mujer embarazada esté en riesgo. Este avance es significativo para uno de los pocos países donde actualmente el procedimiento es ilegal en toda circunstancia. Este último punto es el que ha generado mayor discusión y conflictos desde los grupos conservadores del país. Por ejemplo, el Rector de la Pontificia Universidad Católica de Chile mencionó que en los establecimientos de salud de la universidad (la Red de Salud UC CHRISTUS) no se realizarían abortos de ningún tipo, reacción secundada también por diversas clínicas privadas del país.

matitaAhora, si bien a nivel político y en la prensa se evidencian y exaltan las posiciones conservadoras que rechazan legislar respecto al aborto, es importante destacar que la mayoría de los jóvenes de Chile apoya el aborto bajo ciertas circunstancias; según una encuesta del Instituto de la Juventud (INJUV), el 60 por ciento de los jóvenes del país apoya el aborto en las causales antes mencionadas; además, el 87 por ciento apoya el aborto al menos en una circunstancia. Lo anterior refleja el deseo de los jóvenes de Chile de formar parte del debate de la despenalización del aborto en el país. Adicionalmente, el estudio reveló que los jóvenes sienten que las acciones del gobierno no responden a las necesidades de los jóvenes en materia de salud sexual y reproductiva, y que la mayoría no estaría conforme con la calidad de la educación sexual recibida en la escuela. Esto resume en general el descontento de los jóvenes en cuanto a las acciones y políticas que el gobierno ha realizado (o no) a nivel de salud sexual y reproductiva a nivel país.

Como miembro joven de APROFA, considero que la despenalización del aborto en las tres causales que se proponen es necesaria para promover y respetar los derechos de las mujeres de Chile. También creo que toda acción en pro del aborto debe ser fortalecida con el acceso a una educación sexual, reproductiva y de género de calidad, que promueva no sólo el adecuado uso de métodos anticonceptivos, sino también el respeto por uno/a mismo/a y por los/las demás.

Junto con la despenalización también deben considerarse el acceso a instancias de interrupción del embarazo con profesionales sensibilizados en el tema y equipamiento de calidad, tanto en el nivel público como el privado. La discusión del aborto se teje íntimamente con la discusión de la educación sexual. La legalización del aborto es un tema multifocal, y como tal los sectores de salud, educación y justicia deben trabajar en conjunto para la promoción de los derechos sexuales y reproductivos de todos/as los/las habitantes del país.

Claudio Henríquez Castro, Red de Jóvenes de la IPPF/RHO/Director de APROFA. Publicado en IPPF-Región del Hemisferio Occidental. 27 de febrero de 2015, bajo el tituo Despenalización del aborto en Chile.
Imagen gráfica: Tomada de Facebook Secretaría Sexualidades y Género (Segegen) Federación de Estudiantes Universidad de Chile, (FECH).