A través del análisis de casos paradigmáticos en ocho países de la región, en este informe Amnistía Internacional recoge los patrones regionales de violencia contra las mujeres, tortura u otros malos tratos en los ámbitos de salud sexual y reproductiva en América Latina.

Estos incluyen maltrato y denegación de servicios de salud, violación del deber de confidencialidad médica, imposición de ciertas concepciones morales o religiosas a las pacientes y abuso de la objeción de conciencia; entre otros.

Todas estas violaciones a los derechos humanos están basadas en estereotipos de género sobre el rol que las mujeres deberían cumplir en la sociedad y que el Estado impone violentamente a las mujeres y niñas. La imposición se da a través de legislaciones, políticas públicas y prácticas discriminatorias en los ámbitos de la sexualidad y la reproducción. Estas normas, además de violar múltiples derechos humanos, producen violencia institucional; tortura u otros tratos crueles, inhumanos o degradantes.

Este informe demuestra además, que el Estado al imponer esas prácticas discriminatorias, basadas en estereotipos de género, funciona como un “aparato reproductor” de más violencia contra las mujeres. Desde el Estado se promueve y legitima una situación de discriminación estructural que es la base de toda violencia de género.

Por eso, en este informe, Amnistía Internacional concluye que la violencia contra las mujeres no va a ser erradicada hasta que los Estados de la región no asuman esta deuda histórica con las mujeres y niñas y abandonen su rol de reproductores de violencia. Para eso, deben modificar inmediatamente estas normas discriminatorias de los ámbitos de la salud sexual y reproductiva.

El informe está disponible en el siguiente vínculo:

Y este video resume las principales preocupaciones que el informe aborda:

Fuente de la información: Amnistía Internacional.
Fuente de la imagen: www.amnesty.org