Un marzo feminista, pero aún con deudas en nuestra sexualidad

Este 8M estuvo marcado por las movilizaciones y justas demandas que nuestro país requiere para crecer como sociedad. Las mujeres hace mucho tiempo que nos hemos tomado las calles, los espacios educativos, laborales y nuestras propias casas. Queremos más derechos y mejores condiciones para ejercerlos.

A pesar de esta revelación feminista, son varias las demandas y deudas que tiene el Estado con nosotras en relación a la salud sexual y reproductiva; necesitamos avanzar en políticas públicas que, de una vez por todas, garanticen una atención de calidad en salud independiente de la situación socioeconómica; mejorar la implementación de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo en tres causales con mejores accesos a ella.

Requerimos una Ley de Educación Integral de la Sexualidad que garantice información para todos y todas, permitiendo decidir con libertad. Estamos avanzando en contagios de VIH, con políticas erradas y falta de intención de entregar a la ciudadanía las herramientas que nos permitan prevenir y detectar a tiempo. Esto va también en relación al embarazo en niñas, violencia contra las mujeres, discriminación en espacios laborales por orientación sexual, violencia política y personas LGTBI+.

De esto estamos hablando cuando decimos que la nueva Constitución no puede dejar a más de la mitad de la población chilena fuera de estas posibilidades de avanzar en mejorar nuestras condiciones de vida.

Como APROFA, estamos en la lucha y defensa de los derechos sexuales y reproductivos. Queremos que estos formen parte cada día de las demandas de las propias mujeres, con más y mejor acceso a la posibilidad que tenemos de decidir con respecto a nuestra vida sexual y reproductiva.

Débora Solís, directora de la Asociación Chilena de Protección de la Familia.