Columna de nuestra directora ejecutiva, Débora Solís Martínez

Históricamente, las mujeres han experimentado subordinación producto del sistema sexo/género, por medio del cual se generan las diferencias entre hombres, mujeres y diversidades sexuales y de género, atribuidas a distinciones biológicas. Estas disimilitudes generan sistemas de creencias binarios, adjudicando roles, estereotipos y valores a personas sobre la base del género.

Lo anterior se reproduce en todo espacio de socialización: escuela, familia, universidades, espacios comunitarios, grupos de amistades, medios de comunicación, espacios laborales, etc.

Dicho lo anterior, hemos sido capaces de evidenciar que los estereotipos antes señalados no solo afectan el desarrollo de procesos de enseñanza/aprendizaje de niñas, niños y jóvenes, sino que permiten la reproducción de las lógicas de dominación y opresión en las cuales nos encontramos con las mujeres como principales afectadas, ya que se les distribuyen tareas y asignan responsabilidades diferenciadas por el solo hecho de ser mujeres.

Al tener claridad con respecto a cómo se reproduce el sexismo en diversos contextos, podemos identificar que es en estos mismos espacios donde se presentan grandes oportunidades para develar y desnaturalizar dichas prácticas, y así generar cambios sustanciales que nos lleven como sociedad a acabar con todo aquello que se presente como un impedimento para el desarrollo pleno, libre y seguro de niñas, niños y jóvenes.

Desde Aprofa pensamos, sentimos y creamos espacios y soluciones que den cuenta de la validación de todas las personas; promovemos momentos de profundo aprendizaje que permitan adquirir las habilidades esenciales para la vida y así poder desenvolvernos en plenitud.

En función de nuestro objetivo como institución es que sostenemos que para avanzar en la educación no sexista, sigue siendo fundamental vivir procesos educativos basados en la Educación Integral de la Sexualidad (EIS), lo anterior para lograr entregar información suficiente para que las personas puedan decidir sobre su vida sexual y reproductiva, promoviendo el análisis de las desigualdades que se construyen en torno al género, así como el sexismo y las normas sociales relacionadas con la sexualidad. Por otra parte, la EIS ha de brindar una mirada positiva sobre sexualidad, discutir temas relacionados con el placer y la afectividad.

Creemos que resulta elemental que nos posicionemos como país en materia de EIS; advertimos que las oportunidades para reflexionar acerca de las problemáticas que hoy emergen con fuerza se encuentran en la EIS, ya que mediante este enfoque se abordan de manera amplia, integral y crítica, todas las temáticas relacionadas con el reconocimiento de las personas como sujetas de derecho, independiente de su clase, etnia, género, nacionalidad, etc.

Desde esta perspectiva, la educación no sexista debe ser uno de los principios educativos generales, pero no es suficiente. Es necesario implementar procesos de Educación Integral de la Sexualidad como un derecho humano fundamental que permita construirnos como agentes activas/os de nuestra sexualidad, con pleno conocimiento de nuestros derechos y opciones.

Apostamos a la incidencia en los espacios educativos, por medio de procesos de enseñanza/aprendizaje que posicionen una serie de temáticas indispensables al momento de la toma de decisiones en materia de sexualidad, permitiendo lograr igualdad de condiciones, recibir información, compartir experiencias y tomar decisiones en ejercicio de libertad, en ausencia de estigmas y prejuicios, con plena dignidad.

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Fuente: Radio Cooperativa